El mapa de orientación

Formación
Esta semana queremos explicaros uno de los elementos imprescindibles de nuestro deporte, el mapa.

Mapa Mortí – La Charca (Totana) del año 2012

Se trata de un mapa topográfico que representa fielmente el terreno, a tamaño reducido (a escala), es decir, un dibujo que trata de representar un espacio real, pero visto desde arriba, como si lo observásemos desde un avión. Como hemos dicho en otros post, además de los mapas con los que cuenta cada Club, tanto la FORM, como la FEDO  con un censo de mapas accesible en sus webs a todo aquel interesado.
La finalidad del mapa de orientación es facilitar el movimiento exacto del deportista por terrenos desconocidos, normalmente parajes naturales, permitiéndole calcular distancias aproximadas, identificar todo punto característico del terreno, determinar ángulos, definir la altura y la pendiente del terreno y, así, decidir los posibles recorridos. Es por tanto una herramienta imprescindible para las carreras de orientación.
Lo que nos permite diferenciar un mapa de orientación de cualquier otro son:
  • La gran cantidad de detalles que representa, hasta el punto que cualquier elemento de más de un metro de profundidad, espesor o altura vienen representados en el mapa (rocas, cortados, vallas, tendidos eléctricos, mojones, sendas, caminos, carreteras, edificaciones, límites de vegetación, vaguadas, arroyos, árboles aislados, agujeros, etcétera). Esta exactitud permite una mayor protección de la naturaleza, pues zonas de regeneración, de matorral, refugios de caza, maleza y vallas sobresalen claramente y pueden ser bordeadas.
  • Simbología característica (conocida como Leyenda) en la que aparecen todos aquellos elementos y detalles de la realidad que han sido representados en el mapa y que, además es internacional, de manera que cualquier mapa de orientación, sea de la parte del mundo que sea, puede ser interpretado por orientadores de cualquier nacionalidad. Ahora bien, no todas las leyendas son iguales y, no todos los elementos se encuentran en todas las partes del mundo, en cada mapa se representan sus elementos.
  • Información sobre la densidad de la vegetación, representada en el mapa mediante el color verde (a mayor densidad de vegetación, mayor intensidad de verde), si bien las zonas de bosque accesible estarán siempre representadas en color blanco, dejando el marrón para todo lo referente al relieve (curvas de nivel, hoyos en el terreno, taludes, montículos, etc.)
 
  • La escala, es decir, la relación existente entre la distancia entre dos puntos representados en el mapa y la habida en el terreno entre esos dos mismos puntos. Dominar la escala es esencial, pues ella nos dirá cuántos metros debemos recorrer para ir de un punto a otro.
Normalmente se utilizan las escalas 1:10.000 y 1:15.000, e incluso 1:5.000 e inferiores si trabajamos con niños (para orientación en bicicleta 1:20.000 y 1:25.000), si bien, en los orígenes de la orientación en España, se usaban mapas de escala 1:50.000 militar y 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Para entender mejor a qué nos referimos con una escala 1:15.000 debemos pensar que un 1 cm medida en el mapa equivale a 15.000 cm en la realidad; si le quitamos a esa cifra los dos últimos ceros habrá quedado convertida en metros, por tanto hablaríamos de 150 metros:
ESCALA 1:15.000 — 1 cm corresponde a 150 metros
ESCALA 1:10.000 — 1 cm corresponde a 100 metros
ESCALA 1:5.000 — 1 cm corresponde a 50 metros
  • Las flechas Norte, líneas auxiliares que recorren el plano de Sur a Norte y nos ayudan a llevar el mapa orientado y tomar rumbos con la brújula (normalmente representadas en color azul o negro).
  • La exactitud de las curvas de nivel, son líneas que unen puntos de igual altura sobre el nivel del mar, de gran meticulosidad, pues nos permiten conocer el relieve de la zona (la altura o altitud). Se obtienen proyectando sobre la superficie de un plano, los corte del terreno con unos imaginarios planos horizontales equidistantes.
La importancia de las curvas la descubrimos el día que nos adentramos en el medio natural, cuando la ruta escogida nos lleve al recorrido menos agotador, accesible y cómodo y, por tanto, más rápido que si lo que hiciéramos fuera subir y bajar montañas.
El mapa es, por tanto, esencial en la carrera de orientación, sin él, este deporte no podría adoptar su verdadera forma. Un excelente mapa es indispensable para que una zona, ya sea de bosque, playa, monte o ciudad, se convierta en propicio para la práctica de la orientación.
Pero, un mapa no sirve de nada si no somos capaces de interpretarlo, es decir, de leer lo que nos está diciendo y, esta capacidad de interpretación es algo que debe aprenderse y practicarse para mejorarla, lo que lograremos fundamentalmente de dos formas: acostumbrándonos a utilizar planos y mapas de diferentes lugares, viajes, recorridos y/o excursiones, intentando interpretar el paisaje, identificando referencias reales con las representadas en el mapa y, segundo, dibujando planos o mapas de terrenos, lugares o espacios conocidos, lo que sin duda favorece enormemente la capacidad de imaginarse un paisaje a partir de una imagen y, viceversa, una imagen a partir de la vista de un paisaje.
Y, además, debemos ser capaces de orientarlo, es decir, colocarlo tal y como el paisaje está colocado, lo que no siempre resulta fácil. Para ello podemos utilizar dos modos básicos: la brújula, girando el mapa hasta que el Norte del mapa coincida con el señalado por la brújula o, si no contamos con la brújula, localizar en el plano y en el paisaje algunos puntos o detalles (edificios, elevaciones, ríos, calles…) y hacerlos coincidir en la posición a la vista: si la carretera la veo a la derecha del río, en el mapa han de estar en el mismo sitio.
Como veis, la práctica de este deporte implica, no solo una buena condición física, sino el uso de la pericia y capacidad intelectual de cada uno para la correcta interpretación de los puntos que conforman el recorrido que se nos presenta en cada carrera y, por tanto, es un deporte que se puede practicar por todos, pequeños y mayores, de forma individual o en grupos, puesto que la aventura que nos presentan con cada recorrido la afrontamos, cada uno, dentro de nuestras posibilidades y límites.